Nunca lo crei Dios mio, ahora soy parte de una obra teatral pero hecho en vida real, con personajes reales y un Capuleto que me desecha mis deceos. Creo mi Señor que el amor lo llevo en mi alma por aquella mujer, que mi vida es ella, sin ella no hay sentido para que yo vivá, que si es necesario, esta historia terminará como aquella que tanto lloramos al leerla o verla realizada... Los Montesco y los Capuletos están de duelo ahora y por siempre, sus hijos han perecido por amor mutuo, y si en esta historia que se está repitiendo no hay aguna otra opción más para elegir, creo que lo mejor que se debe hacer es marcharse, largarse del lugar en el cuál habrá conflictos y penas que con el pasar de los días se irán agrabando y al final uno de los dos, o quizás los dos perecerán.
Si pudierá amarte tal y como quiciera, si pudiera tocarte y abrazarte sin nigún pecado, juro amor mio que si he de morir, lo haré en paz.
martes, 18 de marzo de 2008
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